Les Bardenas Reales, le désert navarroise.

Las Bardenas Reales de Navarra sont un Parc Naturel d’une beauté sauvage classé Réserve de la Biosphère par l’UNESCO. Ce paysage semi-désertique de 42 500 hectares, frappe et surprend à chaque nouvelle visite. Un spectacle hors du commun dans le sud-est de la Navarre. Le Parc Naturel est un endroit privilège pour la marche à pied et pour l’observation des oisseaus.

Le désert argileux façonné pour la plue et le vent: cheminées de fées, reliefs ruiniformes, dédales et canyons labyrinthiques.

Avec des dimensions de 45 km de nord au sud, et 25 d’est aux ouest, il faut bien connaître le désert pour découvrir ses secrets. Non seulement vous éviterez le risque d’être perdu dans le désert, mais nous vous aiderons à interpréter ce paysage qui fut jadis paradis des crocodiles et des tortues et qui possède une flore et une faune plus proche du désert africain que du nord de l’Espagne.

 

Entre la faune des Bardenas on trouve l’aigle royal, les vautours fauves et des rapaces, qui construisent leurs nids sur les falaises du Rallón et Rincón de Bú. Les sangliers, renards et lapins se cachent dans les ravines, mais ils laisent des traces.

 

 

El Parque Natural de las Bardenas Reales se sitúa al sureste de la Comunidad Foral de Navarra. Con 45 kilómetros de norte a sur, y 25 de este a oeste, constituye uno de los paisajes más espectaculares y únicos de nuestra geografía. Se divide en tres zonas: la Plana al norte, Bardena Blanca en el centro, y la Negra al sur. La erosión ha ido modelando un terreno ocupado por las arcillas de un lago interior de la Era Terciaria , dando lugar a unas formas caprichosas. Una estepa árida y en semidesértica se extiende ante nuestra mirada, y extrañas formaciones montañosas surgen de la arena. Son los cabezos, las chimeneas de hadas, esbeltas figuras rematadas por un ‘sombrero’, remate de roca arenisca que protege la estructura de la erosión de la lluvia. En las profundidades de las Bardenas encontramos barrancos erosionados por las lluvias torrenciales que penetran en el suelo y dificultan nuestra marcha por el terreno unas veces, y otras nos sirven de cómodo camino por el que transitamos.

Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, su historia se remonta al año 882 en el que el Rey de Pamplona Sancho Gracia concedió privilegios al Valle del Roncal por su ayuda en la lucha contra los musulmanes. A lo largo de los siglos diferentes monarcas darán privilegios a distintos pueblos limítrofes que conformarán la llamada “Junta de las Bardenas”, organización administrativa que se encarga actualmente de gestionar el territorio, su uso y sus beneficios.

Excursión a la Plana del Rallón, en la Bardena Blanca

Este recorrido nos va a permitir sumergirnos dentro de uno de los paisajes más espectaculares de las Bardenas, y ascender a una de sus cimas más bellas: el Rallón. Los acantilados que lo rodean son lugar habitual de nidificación de buitres leonados y águilas reales, por lo que debemos ser cuidadosos y no molestar a la fauna que podamos encontrar.

Tenemos dos maneras de acceder a las Bardenas: por Arguedas, al oeste, o por Carcastillo , cogiendo la pista del Paso que sigue la Cañada Real de los Roncaleses, la senda tradicional que seguían los pastores de los valles pirenáicos durante la transhumancia para llevar a sus rebaños de ovejas cada invierno a los pastos del sur.

Seguiremos la pista que bordea el polígono de tiro, y aparcaremos en los Cambrones, al oeste de la Plana del Rallón, en la Bardena Blanca. Tomaremos la pista que nos lleva a la cabaña de Piskerra. De allí un pequeño sendero ondulante nos introduce en un laberinto de formaciones arcillosas espectaculares hasta llegar a unas escaleras que ascienden a una pequeña cabaña-mirador, fácilmente identificable desde abajo. Cuidado al subir, es mejor seguir el fondo del pequeño barranco que utilizar las escaleras en estado muy precario debido a la erosión.

Después de contemplar las magníficas vistas desde la atalaya, seguimos hacia el collado que vemos al oeste, para subir a la plana que une el Piskerra y la Ralla. Una vez allí, continuamos dirección sur bordeando la plana y contemplando las típicas estructuras bardeneras debajo nuestra. A los 10 minutos encontraremos el Paso del Ciervo, que nos permite bajar hacia un nuevo laberinto de picos arcillosos y sumergirnos en un barranco que fractura la superficie. Avanzamos media hora por el fondo del barranco y salimos teniendo el Rallón a nuestra izquierda. Tenemos dos opciones: ir a buscar el collado de Sanchicorrota, al este, y subir después por un camino cómodo al Rallón desde donde tendremos unas vistas espectaculares de todas las Bardenas y, con suerte, de los Pirineos, o dar por concluida nuestra excursión y volver a la pista a la derecha y buscar el coche.

La primera actividad nos llevará de 4 a 5 horas de marcha, y si optamos por la excursión más corta 2 horas a paso tranquilo.

Y para concluir la jornada, podemos acercarnos a la laguna de Pitillas para observar aves acuáticas , o al Palacio de Olite para un remate cultural excepcional.

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